Una lista no tan lista: En defensa de Dulce Patria

Dulce Patria

Este artículo lo escribí horas después de conocer la lista de los 50 mejores restaurantes de América Latina que organiza la revista Restaurant, pero por consideración y respeto a algunos de los restaurantes premiados decidí esperar un poco antes publicarlo.

Debo aclarar que no tengo problema con los restaurantes galardonados, tampoco estoy en contra de las premiaciones. De lo que estoy en contra es de que se elabore una lista tan “definitiva” y no se incluya a uno de los mejores restaurantes de América Latina.

¿Bajo que criterio inteligente o racional es posible dejar a Dulce Patria fuera de esta lista?

El comer en un restaurante debe ser toda una experiencia. Su cocina, su servicio, los pequeños detalles. Por supuesto que muchos de los incluidos en esta lista llenan este criterio. Pujol y Biko son referencias de calidad, Diego Hernández puede transmitir la pureza de los ingredientes con una claridad sorprendente, Guillermo González es de los pocos chefs (a caso el único en México) que entiende el tema de los vinos y su necesidad en la experiencia gastronómica y Laja de Jair Tellez sigue siendo referencia en el Valle de Guadalupe.

Y sin embargo, ninguno de estos restaurantes me ofrece la experiencia que Dulce Patria me da cada que lo visito.

¿Que hace tan memorable la visita a Dulce Patria?

Dicho en pocas palabras, la ejecución perfecta de un proyecto que cautiva.

El probar sabores tan mexicanos pero presentados de una forma muy creativa y pura, el tema de las aguas que por si solo vale la pena conocer este lugar; los detalles pequeños, como los dulces al finalizar tu comida. También lo de obligación como el servicio o los vinos, son manejados con excelencia.

Evaluado con seriedad me gustaria escuchar la explicación de como Dulce Patria no encaja en esta lista. ¿O acaso debo considerar afortunado a este ícono gastronómico por su excelencia lejos de estos temas?

Lo que verdaderamente me preocupa es que estas premiaciones se vuelvan mas un tema de relaciones públicas que de una verdadera evaluación o crítica que tengan una utilidad real para los consumidores. Al final estas listas deberían de estar elaboradas para el bien de los consumidores no para agradar a los evaluados o algún patrocinador.

Probablemente existan otros restaurantes dignos de incluir su nombre como uno de los mejores restaurantes en América Latina, la omisión de Dulce Patria le resta credibilidad a esta lista.