¿Arsénico en nuestro vino?

Una demanda interpuesta en la corte superior de Los Angeles, California ha puesto a los consumidores en un estado de histeria, ya que en ella se acusa a varias bodegas productoras de vinos económicos de “producir y mercadear vinos que contienen niveles peligrosamente altos de arsénico inorgánico”.

De acuerdo con la estación local de CBS en San Francisco, la demanda tuvo a lugar luego de que Kevin Hicks de la compañía Beverages Grades encontrara que de un poco mas de 1,300 botellas analizadas 83 contenían “niveles peligrosos de arsénico”.

Según la demanda los resultados fueron confirmados por otros laboratorios encontrando que en algunos casos los niveles de arsénico eran un 500% superiores al límite considerado aceptable para la ingesta diaria según lo establecido por la Agencia de protección al ambiente, EPA por sus siglas en inglés.

La Organización Mundial de la Salud comenta lo siguiente sobre la toxicidad de arsénico: “El arsénico existe tanto en forma orgánica como inorgánica. Los compuestos de arsénico inorgánico (como los que se encuentran en el agua) son extremadamente tóxicos, en tanto que los compuestos de arsénico orgánico (como los que se encuentran en pescados y mariscos) son menos perjudiciales para la salud.”

Los rastros de arsénico encontrados en la 83 muestras de vinos pertenecen a la forma inorgánica de este elemento, su forma mas peligrosa.

Algunos de los nombres mencionados en la demanda incluyen productores ampliamente disponibles en supermercados como: Sutter Home Wintery, Fetzer Vineyards, Woodbridge Winery, Sonoma Wine Co., y Trader Joe’s.

Aunque ya hay quienes defienden a las bodegas con datos que alegan que todo esto es una exageración, indudablemente existe una situación anómala en todo esto.